A poca gente se nos debe haber pasado por alto la puesta en vigor de la llamada GDPR (General Data Protection Regulation) debido a la ola de mails de tooooodos los sitios web donde tenemos suscripción o registro de usuario, avisando del cambio en sus condiciones sobre privacidad. Algunos, por suerte, lo han hecho con humor:

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Os compartimos un artículo donde la red APC expone las razones por las que considera la directiva un paso positivo para la protección de nuestra privacidad, así como aquellas por las que considera que no es suficiente.

Os destacamos y traducimos un par de párrafos:

«La GDPR (o RGPD en castellano) tiene el potencial de cambiar el comportamiento de los gigantes compiladores de nuestros datos, y por tanto de impactar en los modelos de negocio en internet actualmente prevalentes. Ataca directamente la cuestión a menudo debatida por agentes defensores de los derechos humanos online: ¿regular o no regular? Frecuentemente, regulaciones que afectan a internet impulsadas por ciertos gobiernos han acabado restringiendo derechos fundamentales, en lugar de defenderlos y promoverlos. La GDPR tiene el potencial para hacer lo contrario y obligar a las compañías de internet al cumplimiento de los estándares internacionales en cuestión de derechos humanos. Aplaudimos que la Unión Europea afronte este reto «.

(…)

Sin embargo, confiamos en que la GDPR inspirará el establecimiento de medidas de protección de datos más fuertes, así como el derecho a la privacidad de manera global. En un momento en que las empresas, gobiernos e individuales explotan los datos de la gente para sus propios intereses, aumentar el control de la información personal que está en sus manos e imponer multas por el no cumplimiento no es sólo importante: es crítico para el ejercicio de los derechos humanos en la era digital.»

El artículo menciona algunos puntos débiles de la directiva, así como algunos retos para su cumplimiento sobre todo en cuanto a la transferencia de datos desde o hacia países fuera de Europa, en cuanto al coste de la implementación de medidas para pequeñas empresas proveedoras, o en cuanto al control real de sus datos por parte de la persona usuaria, más allá de una aceptación o no de los términos de uso.

El artículo finaliza con una recomendación: «Para que la GDPR contribuya a un cambio fundamental y a largo plazo en el modo como los datos son procesados ​​en internet, su cumplimiento debe evolucionar para llegar a incluir la cuestión de la privacidad por diseño, así como permitir un proceso visible y accesible de notificación de las infracciones de la regulación».

Lee el artículo completo aquí.

 

Si te preocupa de qué modo las leyes europeas están determinando nuestra acción diaria en internet, te recomendamos también apoyar la siguiente campaña contra el artículo 13 de la directiva de Copyright que pretende imponer un filtrado de contenidos que representa una censura encubierta.

#censorshipMachine

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